ANÁLISIS TRANSPERSONAL Y RESPIRACIÓN PNEUMA: Psicoterapia centrada en el Ser

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Pardo Sol, Maite

analisis pneuma

Introducción

Pneuma System es el marco teórico y vivencial del Análisis Transpersonal que proponemos como una técnica terapéutica efectiva dentro de la Psicología Transpersonal actual. Este marco teórico reúne la propuesta de desarrollo integral del ser humano que describen las antiguas tradiciones espirituales, el estudio comparativo de estas tradiciones conforma una visión completa del proceso de Progresión Espiritual, en el cual la trascendencia de los síntomas de enfermedad o sufrimiento es tan solo un paso en el infinito camino que lleva a la autorrealización o iluminación. Desde esta perspectiva, el proceso abarcará desde los ámbitos físicos y psicológicos del ser humano hasta los espirituales, iniciáticos e incluso más allá de lo iniciático.

La base de esta propuesta psicoterapéutica es una descripción del ser humano que toma en cuenta no sólo la realidad perceptible con los cinco sentidos si no también los aspectos sutiles que las antiguas tradiciones han manejado como constitutivos de la naturaleza humana y que brevemente abordaremos más adelante. Un concepto clave, común a todas las tradiciones, es la naturaleza espiritual o divina del ser humano, naturaleza real que procede del hecho de ser parte integrante de la divinidad, cualquiera sea el nombre que le den las diferentes tradiciones, o, como algunas lo han expresado: “hijos e hijas de Dios”. Proponemos como uno de los fundamentos de la psicoterapia el recuerdo, la recuperación e integración de este linaje divino del ser humano. Esta propuesta que abre todo un abanico de posibilidades de desarrollo para el ser humano, hace de ésta, no una terapia que tiene como objetivo la eliminación más o menos duradera del problema o el síntoma, tampoco la consecución de una personalidad adaptada al medio o al sistema, si no una psicoterapia centrada en el Ser, en la verdadera naturaleza del ser humano, eterna, inexplicable e innombrable pero si experimentable, que abre posibilidades de actuación de esa naturaleza esencial en la vida cotidiana del cliente, tanto de forma individual (su manera de estar en el mundo y de relacionarse consigo mismo y con la divinidad) como colectiva (su manera de relacionarse con los demás, con el medio circundante y con la sociedad) y tiene un resultado final algo que seguramente ni el psicoterapeuta ni el cliente han podido imaginar o diseñar, ya que no entra en el ámbito de lo puramente intelectual: la autorrealización.

Algunas preguntas iniciales para esta investigación podrían ser: ¿Qué sucedería si pudiésemos ofrecer en la consulta terapéutica un marco de referencia lo más amplio posible que incluya tanto el concepto de ser humano como las posibilidades que se abren más allá de la trascendencia de los síntomas? ¿Es posible que las experiencias en estado ampliado de conciencia, con el marco de referencia y la integración adecuados, sean herramientas claves en el proceso de sanación del alma y de evolución del ser humano?

De otra manera también podríamos preguntar: ¿Qué ocurre cuando el terapeuta es capaz de experimentar e integrar en su vida cotidiana esta perspectiva sobre su naturaleza esencial y sobre sus posibilidades de evolución y por tanto, de evolución de todo ser humano, incluidos sus pacientes? ¿Cuál podría ser el resultado de una terapia realizada por psicoterapeutas que estén viviendo en sí mismos, de forma consciente y voluntaria, el proceso de autorrealización como fin y meta de sus vidas y conozcan sus peligros y sinsabores pero también sus posibilidades y triunfos?

La respuesta a estos interrogantes que hasta ahora hemos podido está siendo alentadora. Aunque somos conscientes de que queda mucho camino por recorrer en esta investigación.

Excede las posibilidades de este trabajo hacer una descripción completa de este diseño de progresión interior, que Juan Ruiz Naupari ha ido desarrollando en sus más de 30 años de estudio empírico, haré referencia tan solo, a manera de reflexión a los aspectos claves de esta propuesta que espero abran puertas hacia lo desconocido e impulsen al lector a la comprobación directa de esta hipótesis.

El concepto de ser humano

Examinemos brevemente la constitución sutil del ser humano a la luz de las tradiciones espirituales ancestrales. Optamos por mantener la terminología de dichas tradiciones, conscientes de que las palabras encierran un significado más allá de lo literal, un significado que con el correr del tiempo, a menudo se ha vulgarizado, banalizado o incluso a veces ha sido tergiversado. Quizá surja la tentación de “actualizar” palabras según su uso actual, sin embargo, en muchas tradiciones ancestrales se señala el valor de los sonidos como vibración y energía. Por esta razón optamos por recuperar su sentido original y traer de esta manera toda su carga de significados que sin duda, abrirán puertas desconocidas, ocultas por largo tiempo en nuestro inconsciente.

Describiremos al ser humano como un ser integral formado por cuerpo, alma y espíritu (1), un ser que tiene en su propia estructura el potencial de autorrealización o iluminación, y es en este camino hacia la autorrealización donde aparece el dolor y el sufrimiento, obstaculizando el proceso e, incluso en muchas ocasiones, impidiéndolo.

Para entender más sobre este concepto de ser humano y el proceso de sanación, anotemos algunos conceptos claves:

Espíritu.- Es la naturaleza esencial a la que hacen referencia las tradiciones espirituales, formada por Conexión, Intuición y Conciencia o Ser. De esta realidad mayor deviene el ser humano como Esencia Espiritual, como semilla de lo divino y campo de posibilidades a desarrollar aquí y ahora, en este mundo, en este tiempo, con este cuerpo, con esta mente, en estas circunstancias y en este momento histórico.

Cuerpo.- Realidad físico-energética que tiene una duración concreta, determinadas características y limitaciones, necesidades, instintos. El cuerpo en sí mismo es perecedero y mutable, sujeto al tiempo y al espacio. Es considerado un contenedor neutral que puede manifestar aquello que el “ser humano” que lo habita elija. Esta es

la perspectiva transpersonal y espiritual del cuerpo humano que proponen las tradiciones, sirva de ejemplo, esta cita: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios?” (2),

Alma (Psique).- Formada por Acción, Emoción y Pensamiento, es igualmente un contenedor neutro, pero más sutil que el cuerpo físico, e igualmente sujeto al tiempo y al espacio. La experiencia transpersonal muestra que no es tarea simple distinguir uno de otro, pues cada parte está en íntima relación con las demás. Donde acaba un pensamiento y comienza una emoción o un sentimiento?, qué es antes pensamiento o acción?, es la palabra una forma de acción? Son interrogantes cuya investigación, desde nuestra perspectiva, sigue abierta, no sólo desde lo racional o intelectual si no desde la misma experiencia en estados ampliados de conciencia que irá definiendo los difusos límites entre una y otra, de una forma, seguramente, difícil de expresar con palabras.

Ego, origen de los síntomas.-. Lejos de otros significados que diferentes corrientes de psicología le dan, vamos a hacer referencia al significado de ego que se destila de las tradiciones espirituales. En ellas se hace referencia al ego como fuente de conflicto, un virus inoculado en la psique en algún momento de la historia de la humanidad, que es la causa y origen del sufrimiento y la enfermedad (3). Un concepto de ego que nada tiene que ver con el ser humano ni con su identidad ni con su naturaleza.

Sin embargo, el mayor logro del ego desde esta visión, es haber hecho creer al ser humano que es parte de su naturaleza y que si lo destruye, se destruye. En palabras de Juan Ruiz Naupari podríamos definir el ego como “una mentira muy bien elaborada” (4) y lo que las tradiciones espirituales muestran, muchas veces de forma velada, es el proceso de su eliminación y la liberación así de la esencia espiritual o Ser.

El concepto de patología mental y el fin último de la psicoterapia

Un concepto inherente a esta perspectiva es que, si el ego es el origen del síntoma y, en general, del sufrimiento humano y si además no corresponde a su verdadera naturaleza, puede ser eliminado de la psique, al igual que un virus puede ser eliminado del cuerpo físico. Los libros sagrados, como bibliografía ineludible en el ámbito de lo transpersonal, expresan claramente este concepto que se ha denominado Muerte Mística: “Consolidando la ausencia de ego, abandonando toda sensación de “yo”, etc… Existe siendo indiferente a ellos como con las vasijas y ropas, etc… Todos los títulos -desde Brahma, el dios creador, hasta la piedra- son falsos. Por lo tanto, afincado solamente en el alma, contempla tu propia alma en todo”. (5)

Existen también referencias a este proceso en la mitología de todos los tiempos, por citar solo algunos: Hércules limpiando los establos de Augias, Perseo decapitando a Medusa, mitos que hablan del viaje interior hacia las profundidades de la psique (alma) para eliminar aquello que la aprisiona (ego) y, como en el mito egipcio de Isis y Osiris, reunir los pedazos dispersos en una unidad múltiple perfecta (espíritu) que supone un nuevo nacimiento. Quien realiza este viaje con propósito y voluntad es el héroe, la conciencia en nosotros que comprende la necesidad de librar esta batalla en el interior de la psique; al igual que describe el Bagavah Githa con la batalla de Kurukshetra en que Arjuna (conciencia) ha de luchar contra sus familiares (ego) guiado por Krishna (Ser). De esta manera, el ser humano, guiado por su propio Ser desciende a los espacios más desconocidos de su propia alma para recuperar los pedazos de sí mismo y liberar así más y más porción de conciencia.

Vemos entonces en esta propuesta que, aunque hablamos de una psicoterapia centrada en el Ser, será necesario realizar una observación precisa del ego (el conflicto, el sufrimiento y sus manifestaciones) en el alma, llegando a los aspectos más profundos e inconscientes, pero siempre desde la percepción del Espíritu. Es desde esta percepción el ser humano será capaz de observar, comprender, analizar y posteriormente eliminar aquello que es la raíz del problema, del síntoma, es decir, el ego.

En este contexto, el síntoma es la intensificación de la expresión del ego en la psique. “Podemos considerar el Alma, como un país psicológico, donde hay 84000 personas y estas están divididas entre los siete errores fundamentales o, lo que en la gnosis antigua se denominó pecados capitales, pero cada uno de ellos tiene una forma o rasgo psicológico especial, una forma de ser y de manifestarse” (6)

Se podrían citar multitud de casos en que la experiencia de los pacientes corrobora esta hipótesis, sirva como ejemplo este relato de una experiencia en estado ampliado de conciencia:

“…no soy capaz de centrar la atención, de dirigir la mente hacia ninguna de los pensamientos que llegan… mi mente se dispersa en mil y un pensamiento, en mil y una idea, aparecen también imágenes que desaparecen apenas intento fijar mi atención en ellas… Mi pensamiento estalla, se rompe como un espejo en mil pedazos, en cada pedazo veo mi imagen, pero ya no sé cual soy realmente, todas las imágenes hablan, gritan, todas a la vez, todas con la misma intensidad, ¿estoy en todas o soy todas? Todas atrapan mi atención por igual, me mantengo en ese estado bastante tiempo, no sé que más sucede, me pierdo… Pero de pronto, surge algo de adentro: no es posible, no quiero seguir aquí, pido ayuda…”

En los casos más graves en que no surge ese impulso para desidentificarse de ese proceso, tendríamos determinadas psicosis, paranoias o esquizofrénias, en que hay una total confusión de los mundos internos con los hechos observables y cuantificables externamente.

Cual es el rol de terapeuta en este proceso?

La conciencia de este proceso y el hecho de estar viviéndolo es lo que da sentido a toda la actuación del psicoterapeuta pneuma. Si hemos considerado que la patología está motivada por la intensificación del ego, en un grado tal que hace difícil y a menudo imposible la vida cotidiana tanto en soledad como en sociedad, y si hemos definido el ego como ilusión o mentira, quizá encontremos de nuevo en los libros sagrados inspiración y dirección para el rol del psicoterapeuta:

“De lo irreal llévame a lo Real, de la muerte llévame a la Vida” (7). Acaso no podemos encontrar en estas palabras el concepto de “patología psicológica o

psiquiátrica”? Acaso no podemos encontrar también el concepto de “salud” o sanación del alma?.

El o ella conocen los vastos territorios por los que se está moviendo el paciente, saben también cual es el fín último de todo ser humano, pues es la tarea en la que está empeñado en su vida cotidiana. También tiene la certeza de la eficacia de la propuesta puesto que la está comprobando en sí mismo. Esto es lo que le imprime fuerza, dirección y propósito a la psicoterapia pneuma.

El objetivo, en un plazo a determinar en cada caso, es que la persona que atiende a la psicoterapia se convierta en un elemento activo en su proceso de cambio, es decir tome la responsabilidad de sí mismo para que, una vez finalizada la terapia pueda continuar su vida con el objetivo de autorrealización, si lo desea. Es por esta razón que podríamos hablar también de una psicología educativa, en que un objetivo del terapeuta es que sus clientes interioricen los elementos básicos del trabajo interior y se comprometan con su Ser.

Los Estados Ampliados de Conciencia en la práctica terapéutica

Es en este proceso global, donde la práctica de los Estados Ampliados de Conciencia, recupera su más alto valor, el valor sagrado que las tradiciones le dieron. Un valor en el que los síntomas, los problemas, los bloqueos y la solución de los mismos es un paso en un vasto camino que conduce mucho más allá, hacia la plenitud del ser humano que las tradiciones describen: Adam Kadmon, Buda, Cristo… palabras que designan grados, no personas concretas, que implican, no solo una o cien experiencias, si no la integración en la vida diaria de la conciencia que en ellas se adquiere.

El psicoterapeuta, sabedor de esto, maneja con respeto y sumo cuidado pues sabe que se adentra, con su paciente, en el terreno de lo inefable.

Así, el terapeuta propone en cada sesión la conexión con esa conciencia de Sabiduría, Amor, Belleza y Fuerza que se describe como “el Ser” y que está implícito en todo ser humano; en la certeza que desde esa conexión, el paciente encontrará guía y dirección para comprender y trascender. Volviendo al Brihadaranyaka Upanishads: “El Ser tiene que ser visto, oído, percibido y conocido, ¡oh Maitreyi! Cuando vemos, oímos, percibimos y conocemos al Ser, todo lo demás es verdaderamente conocido” (8)

Es a partir de esa percepción o conocimiento del alma con la visión del Ser, donde el análisis del contenido de la psique puede ser hecho sin culpa, sin miedo y con objetividad, y, desde donde se puede optar por salir del laberinto del sufrimiento.

Por Maite Pardo Sol

Facilitadora de Pneuma System y Respiración Pneuma, especialista en “Análisis Transpersonal y Respiración Pneuma”

Investiga el Trabajo con los Sueños en las tradiciones ancestrales y el Chamanismo Esencial.

Lider y mentora de Danzas de Paz Universal.

Artículo publicado en: “Pleading for the great alliance between science and spirituality” por European Association of Transpersonal Psychology. Timisora, 2015.

BIBLIOGRAFÍA:

Tao Te King. Lao Tse. Ed. Tecnos, 2004.

Bahgavad Gita. Edit. Fundación Hastinapura,

El dhammapada. Edit. Fundación Hastinapura, 2004.

De Palma, Daniel (edición y traducción): Upanishads (con prólogo de Raimon Panikkar) Madrid, Siruela, 2001

Jung, Carl Gustav. El libro rojo. Ed. El hilo de Ariadna, 2010.

Maslow, Abraham. El hombre autorrealizado: Hacia una psicología del ser. Barcelona: Editorial Kairós

Rogers, Carl. El proceso de convertirse en persona: mi técnica terapéutica. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica, 2000.

Rogers, Carl. Psicoterapia centrada en el cliente. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica, 1997

REFERENCIAS Y CITAS:

1.- “Desarrollo Humano y Respiración Pneuma”. Juan Ruiz Naupari, México 2001)

2.- Biblia. I Cor. 6.19. Reina Valera, 1960

3- Desarrollo Humano y Respiración Pneuma. Juan Ruiz Naupari. México, 2001)

4.- “Arte de Vivir”. Juan Ruiz Naupari, España 2007.

5, 7,8.- De Palma, Daniel (edición y traducción): Upanisads. Madrid: Siruela, 2001

6. “Universo de lo Transpersonal. Juan Ruiz Naupari, España, 2006.

 

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