PALABRAS DE AMOR

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“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios,
y el Verbo era Dios. Todas las cosas por él fueron hechas,
y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”
Jn 1: 1 y 3

 

Mira tu dia a dia, tu vida cotidiana, reflexiona un momento en tu dia de hoy… ¿cuántas palabras has dicho?, ¿cuántas frases?… ¿con cuanta gente has hablado en este día tan sólo?, pero puedes ir todavía un poco más allá… en tu mente se desarrolla el diálogo más importante de todos cuantos mantienes en un día…. en tu mente hablan los personajes sin fin que representas, que representamos, como una historia interminable, en nuestro interior se desarrollan constantemente las mismas historias, cargamos los personajes de una obra que se va desarrollando inexorablemente minuto a minuto y que se refleja de forma inevitable en nuestras circustancias externas. Por eso te sugiero: mira tu vida, mira tu diálogo interno, pon atención a tus palabras aún antes de que salgan de labios hacia afuera… ¿qué ves?…

Hay palabras como dardos que van al centro mismo de la herida, hay palabras como espinas que se clavan cuando menos lo esperamos, hay palabras como frio hielo que dejan a su paso un rastro escurridizo donde tropezar, hay palabras como piedras lanzadas con hondas que nos asestan un duro golpe sin que siquiera sepamos de donde han venido, hay palabras afiladas como cuchillas que nos dejan un rastro agudo de dolor, hay palabras movedizas en las que podríamos hundirnos hasta ahogarnos, hay palabras-eco que simplemente repiten una y otra vez lo que otros dijeron…

Pero hay también palabras como caricias que rozan nuestro cabello, palabras-bálsamo que curan las heridas antiguas y nuevas, hay palabras como ángeles que levantan el vuelo nada más ser pronunciadas y llegan directas hasta el Gran Espíritu; hay palabras que se esparcen en el aire dejando un suave perfume de flores, hay palabras-despertador que nos agitan el alma hacia el amanecer, hay palabras arco-iris que llenan el espacio de color y brillo y alegría, hay palabras empujón que sacan de la inercia a quien las escucha, hay palabras como brisa suave que enjuga nuestro sudor…

Hay palabras que eligen el camino recto, el más corto, para llegar de corazón a corazón; hay palabras que dan mil rodeos y se pierden por el camino, se olvidan a dónde se dirigían; hay palabras que tienden puentes de entendimiento entre las orillas de los rios más caudalosos; hay palabras que levantan muros impenetrables a traves de los cuales no podremos ver a nuestro hermano.

Hay palabras, en fin, de toda condición y cualidad, todas ellas, todas, se gestan en nuestro interior, y salen como cincel y martillo que va conformando nuestra realidad externa, cada vez que hablas, cada vez que piensas algo sobre ti, sobre tu vecino o sobre el mundo, asestas un golpe al cincel que conformará tu realidad y las circustancias de tu vida, pero no la de mañana, no la de la semana que vendrá o la de una próxima existencia, sino la de tu próximo instante, tu siguiente momento. Y es que cada palabra lleva en sí el poder creador del Universo, la fuerza creatriz de todo cuanto existe está en el verbo, en tu verbo, en la palabra pensada o escrita, en la palabra dicha y también en la palabra silenciada.

 

Hablemos “idiomas”

 A menudo unos y otros hablamos y hablamos desde nuestra experiencia y desde nuestra historia, desde nuestra educación y desde la realidad social en la que crecemos… por eso te invito ahora a que aprendas idiomas. Las conversaciones que establecemos son, con demasiada frecuencia, monólogos que se alternan en el tiempo. Las palabras que salen de nuestros labios parecen iguales que las que escuchamos desde otros labios, pero no lo son, con frecuencia vestimos con los mismos ropajes diferentes sentidos y así detrás de una misma palabra se esconden cien significados diferentes, dependiendo de quién la pronuncie, dependiendo del contexto en qué se diga… aseguremonos de consensuar, contemplemos el concepto, el sentimiento, la emoción… que se viste de palabras para llegar hasta nosotros.

Pero también está la otra cara de la moneda, tantas otras veces, un significado, un concepto se reviste de mil formas diferentes, es como si una idea, una energía tuviese un inmenso ropero y a cada momento eligiese un modelo diferente… aprendamos a reconocer la Realidad se vista como se vista. Donde uno dice Dios, quizá otro diga Gran Espíritu, otro dirá Absoluto, otro Ain Soph, otro Energía Universal, otro Pneuma… Donde alguien dice Quetzatcoatl, otro dirá Cristo, otro dirá Inkarri, otro Chokmah, otro Amor. Entendernos, finalmente, es sólo cuestión de aprender el “idioma” que las grandes tradiciones han utilizado para engalanar la Verdad y así mostrarla al mundo con todo su esplendor.

Palabras para construir

Es importante que observemos lo que decimos y cómo lo decimos, que examinemos incluso nuestros motivos, nuestras intenciones… entonces estaremos en condiciones de asumir el resultado de nuestro lenguaje, de reconocer la consecuencia de nuestras palabras y tomar una nueva decisión a cada instante: lo que tienes entre tus manos, ¿es lo que quieres?… entonces adelante, con alegría, seguridad y confianza… ¿no es lo que te hubiese gustado?… entonces adelante también, es el momento de tomar otra opción, planta otras semillas, utiliza palabras para construir tu sueño, para dar forma a tu esperanza… Di palabras como aves de cristal que vuelen transparentes y libres al encuentro de otros oidos en los que posarse… quizá descubras que crean lazos y reunen corazones, quizá comprendas que el precioso arte de vivir con atención tu cotidiana vida construye un Universo diferente.

 

Maite Pardo Sol
Pneuma Transpersonal Training
Dreamwork: Sueños para el Despertar
Chamanismo Esencial

(Artículo publicado en 2013)

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